"Desconectar" la mente y darle poder al cuerpo en el embarazo.

18.02.2018

A menudo nos vemos enfrentados ante situaciones que escapan de nuestra experiencia o conocimientos.
Siempre que nos enfrentamos a cosas nuevas tenemos que llevar a cabo ciertos cambios y aprender cómo manejar la nueva situación.
En el embarazo sucede algo parecido. A pesar de que es un acontecimiento que viene ocurriendo desde los inicios de la humanidad, y que se supone que "deberíamos saber" cómo funciona todo, la realidad es que éste acontecimiento también es una situación nueva (al menos la primera vez que se embaraza la mujer) para la cual debemos de prepararnos y ante la cual debemos hacer ciertos cambios y aprender cómo llevarla de la mejor manera posible.
Pareciera contradictorio entonces que siendo mamíferos, tengamos que aprender o prepararnos para algo que nuestro cuerpo en realidad sabe cómo hacer por sí solo.
Cuando nacemos, no necesitamos saber cómo hacerle para comer o para llorar, son conductas que ya tenemos grabadas en nuestros genes desde el nacimiento. Una vez que salimos del útero, no tenemos que ponernos a pensar cómo le vamos a hacer para comer una vez que nos han cortado la conexión directa con nuestra fuente de satisfacciones. Incluso el simple movimiento de los labios para succionar, es un movimiento instintivo, automático, que nuestro cuerpo realiza sin necesidad de que nosotros tengamos que pensar cómo llevarlo a cabo.
Aunque la comparación parezca muy extremista, el embarazo y el parto son también acontecimientos instintivos (que se pueden llevar a cabo por instinto) sin que nosotros tengamos que pensar en ello.
Paradójicamente, la tendencia es a pensar demasiado en lo que va a suceder justo en ese momento en el que nazca un nuevo ser humano.
En efecto hay cosas en las que debemos pensar, cosas en las cuales nos tenemos que ocupar para que ese momento suceda sin complicaciones. Pero de ahí en fuera, lo que suceda justo en el trabajo de parto y nacimiento, es labor del cuerpo y no de la mente. Es en ese instante donde tenemos que saber "desconectar" la mente en cierto sentido, para que nuestro cuerpo tome la batuta y dirija ese evento tan maravilloso. Nuestra mente no sabe cómo hacerlo, quien sí sabe es nuestro cuerpo y a ese hay que darle el poder cuando llegue la hora.
A la mente podemos darle información mientras nos preparamos, podemos alimentarla mostrándole qué es lo que va a suceder, pero sólo como información. Finalmente, será el cuerpo quien saque esa sabiduría instintiva y mamífera que tenemos...
... siempre y cuando se lo permitamos. Ese es el detalle.


Psic. Hania B. Sosa Contreras
Especialista en educación perinatal
Doula para el parto